Dominicales

Fecha del Sermón:
Referencia Bíblica:
Romans 5:38
Serie del Sermón:
Orador:
Duración:
58:00
Visto:
1154
Notas del Sermón:
Jesucristo Canceló Nuestra Condenación
Romanos 8:34

Continuamos planteando otra verdad irrefutable más acerca de la persona de Nuestro Señor Jesucristo, verdad que fortalece nuestra fe y nos provee una esperanza eterna al saber que mientras éramos pecadores y camino al infierno eterno, Él se entrega por nosotros y nos da la oportunidad de entrar en la Vida Eterna al cancelar nuestra condenación. Condenación que todos merecíamos por nuestro pecado y por nuestra maldad.

Pero tremenda consolación tenemos al responder la pregunta del texto que nos ocupará este estudio. La gran conclusión en cuanto al sufrimiento y la muerte en la cruz de Cristo es esta: “Ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús” (Ro. 8:1). Estar “en Cristo” significa estar en relación con él por fe. La fe en Cristo nos une a Cristo, así que su muerte llega a ser nuestra muerte y su perfección se convierte en nuestra perfección. Cristo llega a ser nuestro castigo (que no tenemos que sufrir) y nuestra perfección (que no podemos alcanzar).  Gloriosa revelación la que acabamos de destacar en esta introducción. Revelación que penetra nuestro corazón con ritmo avasallante llevándonos hacia la cima de la victoria que tiene el Cristiano que ha confiado plenamente en la obra de Cristo.

Dios es maravilloso y en cada oportunidad que tiene revela las bendiciones de aquellos que han abrazado la fe en Cristo: La fe no es la base de nuestra aceptación ante Dios. Solo Cristo lo es. La fe nos une a Cristo así que su justicia es contada como nuestra. “Sabiendo que una persona no está justificada por obras de la ley, sino por la fe en Jesucristo, nosotros también hemos creído en Jesucristo, para ser justificados por la fe de Cristo y no por las obras de la ley, por cuanto por las obras de la ley nadie será justificado” (Gá. 2:17) son términos paralelos. Estamos en Cristo por fe, y por tanto somos justificados.
 
En este bosquejo de estudio veremos por qué somos libres de condenación:
I. POR SU MUERTE
II. POR SU RESURRECCIÓN
III. POR SU LABOR DE INTERCESIÓN ANTE EL PADRE
 
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