Dominicales

Fecha del Sermón:
Referencia Bíblica:
Hebrews 5:8; Hebrews 2:10
Serie del Sermón:
Orador:
Duración:
51:59
Visto:
1265
Notas del Sermón:
Jesucristo es Nuestro Modelo de Obediencia y Perfección
Hebreos 5:8 / Hebreos 2:10
 
El mismo libro en la Biblia que dice que Cristo “aprendió la obediencia” a través del sufrimiento, y que fue “[perfeccionado] por aflicciones”, también dice que fue “sin pecado”. “[Cristo] fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado” (He. 4:15). Y de esta forma vino a ser nuestro ejemplo de obediencia y perfección.
 
Esta es la enseñanza consecuente de la Biblia. Cristo fue sin pecado. Aunque era el divino Hijo de Dios, era realmente humano, con todas nuestras tentaciones y apetitos y debilidades físicas.
 Sintió hambre (Mt. 21:19).
 Sintió enojo y aflicción (Mr. 3:5).
 Sintió dolor (Mt. 17:12).
Pero su corazón amaba perfectamente a Dios y actuó de acuerdo a con ese amor: “no hizo pecado, ni se halló engaño en su boca” (1 P. 2:22). Por consiguiente, cuando la Biblia dice que Jesús “por lo que padeció aprendió la obediencia”, no quiere decir que aprendió a dejar de desobedecer. Quiere decir que con cada nueva experiencia aprendió en la práctica, y el dolor, lo que significa obedecer.
 
Cuando dice que fue “[perfeccionado] por aflicciones”, no quiere decir que fue gradualmente librándose de defectos. Quiere decir que fue gradualmente colmando la perfecta justicia que tenía que tener a fin de salvarnos. Eso fue lo que dijo en su bautismo. Él no tenía que ser bautizado porque fuese un pecador. Más bien, según le explicó a Juan el Bautista, “así conviene que cumplamos toda justicia” (Mt. 3:15).
 
El punto es este: “Si el Hijo de Dios habría ido desde la encarnación a la cruz sin una vida de tentación y dolor para probar su justicia y su amor, no habría sido un adecuado Salvador para el hombre caído”. Su sufrimiento no solo absorbió la ira de Dios. También realizó su verdadera humanidad y lo hizo capaz de llamarnos hermanos y hermanas (He. 2:17). “Por lo cual debía ser en todo semejante a sus hermanos, para venir a ser misericordioso y fiel sumo sacerdote en lo que a Dios se refiere, para expiar los pecados del pueblo”.
 
Veamos este propósito del sufrimiento y muerte de Jesucristo bajo el siguiente bosquejo de estudio.
I.   LA OBEDICIENCIA APRENDIDA
II.  LA PERFECCIÓN PRODUCTO DE LA OBEDICIENCIA
III. LA CONVENIENCIA DE LA PERFECCIÓN DE CRISTO
 
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