Dominicales

Fecha del Sermón:
Referencia Bíblica:
1Peter 3:7
Serie del Sermón:
Orador:
Duración:
58:00
Visto:
374
Notas del Sermón:
Debemos iniciar este estudio citando a un conocido teólogo cristiano, el cual dice:

 “Es crítico observar en toda sociedad y así mismo del mundo que nos rodea, como el hombre en su egoísmo e impiedad entra a todo tipo de relación con el deseo de agradarse a sí mismo y sacar de sus relaciones todo lo que gratifica a su carne, pero sin ningún sentido del deber que le demande esa relación.

 Ellos mismos solo piensan en el placer, el honor o en lo que pueden sacar para sí. Todo su pensar se concentra en lo que van a recibir, y no en lo que deben ser y hacer para el beneficio de otros. Así mismo ocurre con los magistrados y con la gente, con muchos pastores y sus ovejas, con los esposos y sus esposas, con los padres y los hijos, con los amos y sus criados y cualquier otro tipo de relación.

 Esto es penoso y más cuando sabemos que nuestra primera responsabilidad debe ser cumplir con nuestros deberes conyugales y con esto agradar a Dios en el cumplimiento de los mismos, para luego buscar la bendición de Dios por medio de las recompensas que él promete. Por esto debemos estudiar y cumplir con lo que nos corresponde, y de seguro que Dios va a cumplir su parte”.

Cómo esposo, no te cuestiones diciendo, ¿Qué puede hacer mi esposa por mí? sino ¿Qué debo hacer yo por ella? Y si realmente te haces esta pregunta de manera correcta, entonces, la Palabra de Dios te dará excelentes respuestas para lograr ser un marido sabio y amante entendiendo que el cerebro de tu esposa es diferente que el tuyo y que debes amarla como Dios la creó.
 
Leyendo el texto que nos ocupa vemos aquí las respuestas que vienen a nosotros de parte de Dios por la inspiración del Espíritu Santo. “Vosotros, maridos, igualmente, vivid con ellas sabiamente, dando honor a la mujer como a vaso más frágil, y como a coherederas de la gracia de la vida, para que vuestras oraciones no tengan estorbo”.
 
Amados esposos, consideremos la instrucción del apóstol en este verso, corto y conciso, bajo tres encabezados:
I.   EL DEBER DE UNA COHABITACIÓN CONSIDERADA
II.  EL DEBER DE VIVIR CON ELLAS SABIAMENTE
III. EL DEBER DE AMARLAS SABIAMENTE
 
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