Dominicales

Fecha del Sermón:
Referencia Bíblica:
1Peter 2:11-17
Serie del Sermón:
Orador:
Duración:
56:00
Visto:
338
Notas del Sermón:
Extranjeros y Peregrinos
1 Pedro 2:11-17

¡El cristiano tiene una sola ciudadanía! Por esto tiene responsabilidades, tanto celestiales como terrenales. Pedro aclara que nuestra primera lealtad se debe a Dios. Sin embargo, debemos seguir en el mundo y no podemos escapar de nuestros deberes de ser miembros de una sociedad en la cual residimos. Uno de ellos es el maravilloso privilegio de ser embajadores de Dios ante los perdidos llevando siempre un estilo de vida que glorifique al Dios que nos ha escogido.
Con el versículo 11, el apóstol Pedro comienza una nueva división de la carta, sección que se concentra precisamente en la forma en que debemos vivir como cristianos verdaderos en todas nuestras relaciones. Desde ahora en adelante el apóstol Pedro hace énfasis en la sumisión del creyente.

Sumisión en nuestra:
 Relación con el gobierno (2:13-17).      Relación con el trabajo (2:18-25).
 Relación en el matrimonio (3:1-7).       Relación interpersonal (3:8-12).
 
Como podemos ver, Dios requiere de los creyentes una continua actitud de sometimiento, la cual debe expresarse en los momentos más simples de la vida. Dios exige que sus hijos vivan bajo la sujeción bíblica frente a todos aquellos a quienes debemos estar sujetos.  Estamos en un tiempo de fragante anarquía, los seres humanos se resisten más y más a estar dispuestos a cumplir con las leyes y reglas establecidas por sus gobiernos, aún cada día más atentamos frente a las leyes impuestas por Dios con relación a la naturaleza y no atendemos a las advertencias que ella misma nos da.

Entendemos que vivir en democracia es hacer lo que más nos venga en gana sin tener en cuenta el derecho de los demás a los cuales debemos estar sujetos y esto va en contra de lo que Dios espera de sus hijos, ya que como vemos en su Palabra, hasta el mismo Hijo de Dios se sujetó al Padre para hacer su voluntad y declaró en múltiples ocasiones que él no había venido a hacer su propia voluntad sino la voluntad del que le envió. Si esta fue la actitud del Hijo de Dios, por qué no debe ser esta la nuestra.

Veamos lo que Dios nos considera y lo que debemos ser con respecto a nuestro testimonio.
I.   ABSTENGÁMONOS DE LOS DESEOS CARNALES
II.  SOMETÁMONOS A TODA INSTITUCIÓN HUMANA
III. ANDEMOS CONFORME A LA VOLUNTAD DE DIOS
 
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