Dominicales

Fecha del Sermón:
Referencia Bíblica:
Philippians 2:8; Romans 5:19; 2Corinthians 5:21; Philippians 3:9
Serie del Sermón:
Orador:
Duración:
00:00
Visto:
585
Notas del Sermón:
Jesucristo Obedeció para Nuestra Justificación
Filipenses 2:8, Romanos 5:19,  2 Corintios 5:21, Filipenses 3:9 
 
La justificación no es simplemente la cancelación de nuestra injusticia, es también el traspaso a nosotros de la justicia de Cristo. No tenemos una rectitud que nos ponga a bien con Dios. Lo único que un cristiano puede decir ante Dios es: “…no teniendo mi propia justicia, que es por ley, sino la que es por la fe de Cristo” (Fil. 3:9). Está más que claro que ningún pecador puede tener justificación por sí mismo. Nuestra condición de pecadores nos hace reos de la muerte y del infierno. Habiendo visto estas verdades no tenemos sólo que decir: ¡Dios, ten misericordia de nosotros, apiádate de nuestras almas y líbranos del infierno eterno!
 
Gloria a Dios que los que hemos creído ya hemos sido justificados en Cristo, lo cual no es abominable para Dios porque él pagó por esa justificación. Acerca de la existencia de otra razón por la que no es abominable que Dios justifique al impío es la justicia de Cristo. Dios nos la traspasa. Eso quiere decir que Cristo cumplió toda justicia perfectamente; y esa justicia la toma en cuenta como nuestra cuando confiamos en Él. Somos contados como justos. Dios miró la perfecta justicia de Cristo y nos declaró justos con la justicia de Cristo. Así, pues, hay dos razones por las que no es abominable para Dios justificar al impío (Ro. 4:5):

Primero: la muerte de Cristo pagó la deuda de nuestra injusticia. Segundo: la obediencia de Cristo proporcionó la justicia que necesitábamos para ser justificados en el tribunal de Dios. Las demandas de Dios para entrar en la vida eterna no son meramente que nuestra injusticia sea cancelada, sino que nuestra perfecta justicia se establezca. Sobre este planteamiento, estudiaremos la verdad que expondremos a través de este bosquejo:
I.   LA OBEDIENCIA DE CRISTO Y NUESTRA JUSTIFICACIÓN
II.  LA MUERTE DE CRISTO Y EL PAGO DE NUESTRA INJUSTICIA
III. EL TRASPASO DE LA JUSTICIA DE CRISTO
 
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