Dominicales

Fecha del Sermón:
Referencia Bíblica:
Romans 7:4
Serie del Sermón:
Orador:
Duración:
37:30
Visto:
568
Notas del Sermón:
Jesucristo nos llama a morir a la ley y a llevar fruto para Dios
Romanos 7:4
 
Cuando Cristo murió por nosotros, nosotros morimos con él. Dios nos miró a nosotros los creyentes como unidos a Cristo. Su muerte por nuestro pecado fue nuestra muerte en Él. Pero el pecado no fue la única realidad que mató a Jesús y nos mató a nosotros. También lo fue la ley de Dios. Cuando violamos la ley pecando, la ley nos sentencia a muerte. Si no hubiera ley, no habría castigo. “Pues la ley produce ira; pero donde no hay ley, tampoco hay transgresión.” (Ro. 4:15). También (Ro. 3:19) dice: “Pero sabemos que todo lo que la ley dice, lo dice a los que están bajo la ley, para que toda boca se cierre y todo el mundo quede bajo el juicio de Dios”.
 

El creyente, que ahora está en Cristo, que ha muerto a su vida de pecado, ha sido identificado aquí con la mujer que queda libre de las ordenanzas y de la ley del marido cuando este muere. En esta porción de la Palabra también se nos enseña que así como esta viuda queda libre para servir a otro, por causa de la muerte del esposo, así también, el creyente que ha hecho morir el pecado en él, queda libre del poder y de la ley del pecado para servir a Cristo mediante el nuevo régimen del Espíritu y lleva fruto para Dios. Siendo así, veamos lo que se nos muestra en este maravilloso estudio con respecto a los sufrimientos y muerte de Cristo:

I.   LA LEY DE MOISÉS Y EL MARIDO ACTUAL
II.  LA OBEDIENCIA AL NUEVO MARIDO
III. SERVICIO COMO FRUTO DE LA NUEVA UNIÓN

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