Dominicales

Fecha del Sermón:
Referencia Bíblica:
Colossians 2:13-15; 1John 3:8
Serie del Sermón:
Orador:
Duración:
47:26
Visto:
651
Notas del Sermón:
Jesucristo desarmó a los principados y a las potestades triunfando sobre ellos
Colosenses 2:13-15
 
 
Para iniciar esta nueva verdad irrefutable acerca de Nuestro Señor Jesucristo debemos entender primero que todo ser humano está bajo el juicio de Dios y el diablo los tiene a su merced, porque razón tiene para acusarnos y para proponernos como reos ante el trono de Dios por nuestro pecado y desobediencia al creador. El cuadro donde nos encontramos es tétrico y patético, pero los que creemos en Cristo tenemos una gran esperanza.

La Biblia dice que sobre todo hombre pesa una sentencia judicial, “Porque la paga del pecado es muerte” (Ro. 6:23). En este proceso judicial, como en todos los procesos, tenemos un Juez, un abogado defensor, el acusador y el acusado.

Cada uno de ellos hace su papel a la perfección, por cuanto es una realidad la situación en que nos encontramos dentro de la cual podemos asegurar que:

a) Dios es el Juez Justo, inmutable, y no hace acepción de personas. De acuerdo a su Palabra juzga justamente (Gn. 18:25; Sal. 7:11; Jer. 25:31; 2 Ti. 4:8).
b) Jesucristo es el abogado defensor que intercede ante el Padre, frente a las acusaciones de Satanás, sólo por aquellos que le han aceptado (1 Jn. 2:1; 1 Ti.2:5).
c) Satanás es el que funge ante el Padre como el acusador de los hermanos y fiscal de los hechos pecaminosos del hombre reclamando lo que la ley exige como pago por el pecado (Zac. 3:1 y Ap. 12:10).
d) Nosotros somos reos de muerte y estamos condenados al infierno eterno por causa de nuestro pecado (Ro. 3:22b y 23a; 6:23a).

Lamentablemente algunos piensan que en el día del juicio, Dios podrá ser sobornado por aquellas llamadas buenas obras que tratarán de poner los hombres en balanza con sus pecados para invalidar la paga de los mismos y afectar la justicia divina, pero los que conocemos de la Palabra de Dios y conocemos al Dios de los cielos sabemos que sólo Jesucristo podrá darnos en aquel día liberación de esa sentencia por lo que hizo en la cruz del Calvario.

Con la obra de la Cruz del Calvario Jesús ejecutó 4 acciones fundamentales a favor de aquellos que le confiesan como Señor y Salvador:

I.   ANULÓ EL ACTA DE LOS DECRETOS
II.  LA QUITÓ DE EN MEDIO
III. LA CLAVÓ EN LA CRUZ
IV. LA EXHIBIÓ PÚBLICAMENTE
 
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